Elogió el encuentro del libro de Jujuy y habló
sobre su experiencia como periodista cultural

La escritora y periodista Cristina Mucci participó el sábado de la Feria del Libro de Jujuy 2011, felicitó a los organizadores por la calidez del espacio y la propuesta, y –en un diálogo intimista– contó su experiencia al frente del programa Los siete locos, que ya lleva 24 años ininterrumpidos en la televisión.

“Estoy muy contenta de estar acá –dijo Mucci al comenzar la charla, que mantuvo con el escritor jujeño Reynaldo Castro–. Han logrado un espacio cálido, agradable, a pulmón. Ojalá estas cosas se entendieran más desde el Estado y se apoyaran para promocionar el libro y los autores; son cosas que necesitamos”, agregó.

Invitada especial de la Feria del Libro de Jujuy 2011, Mucci contó que es la segunda vez que visita Jujuy. La anterior, había venido a realizar una entrevista al escritor jujeño Héctor Tizón, a quien filmó en su casa de Yala.

Abogada, además de periodista, Mucci se especializó en literatura e investigación biográfica. Su programa de TV dedicado a la difusión del libro y de la cultura obtuvo numerosos premios y fue un ciclo pionero en su género. Se desempeñó también como colaboradora y redactora en las editoriales Atlántida y Perfil, los diarios La Voz y El Cronista y la revista Caras y Caretas, y fue columnista de libros y editora de la página cultural del diario La Razón, dirigido por Jacobo Timerman. Publicó artículos en Clarín y La Nación (http://www.cristinamucci.com.ar/).

Mucci, que en todo momento se mostró entusiasmada por el espacio y el ambiente que se vive en la Feria del Libro, respondió a las preguntas de Castro y del público. Comentó que empezó a trabajar en periodismo cultural con la llegada de la democracia. “Fue una época irrepetible, extraordinaria, con tantos escritores que volvieron del exilio y con un movimiento de esperanza”, dijo. Su primera experiencia fue en el matutino La Razón, fundado por Timerman, un diario de opinión. Recordó esa etapa como un “momento riquísimo”, de gran libertad para trabajar, que duró dos años, hasta que, en 1986, el medio se cerró.

Con el diario sin salir, pensó entonces que nunca volvería a trabajar. “Y en los momentos de crisis uno tiene que pensar qué es lo que más le gustaría hacer. Tenía la fantasía de hacer un programa de libros en televisión. Pero no conocía a nadie y no sabía cómo empezar –recordó–. Entonces, fui a ver a Félix Luna, que en ese momento era el secretario de Cultura. Ahí mismo levantó el teléfono y llamó al director de Canal 13”.

De ahí en más, todo se dio y comenzó su carrera televisiva: arrancó con el primer programa y como no tenía experiencia frente a las cámaras, le pidió al escritor Tomás Eloy Martínez que la acompañara. “Y lo empecé a hacer con él, en Canal 13, a la noche. El primer programa no me lo voy a olvidar en mi vida: era en vivo, se prendió esa luz y me puse a hablar. No hay grabaciones. Hace 24 años que lo hago. En estos 24 años hice un montón de otras cosas que duraron un tiempo y se interrumpieron pero el programa tiene un ángel aparte y no se interrumpió nunca”.

Durante el encuentro, Reynaldo Castro recordó una emisión en la que hubo una pelea entre intelectuales -entre ellos, Beatriz Sarlo- que generó un gran revuelo. Le preguntó, entonces, cómo hace un periodista para sobrevivir a determinados egos de los autores. “Siempre llevo gente de todas las ideas y me gusta que se debatan los temas y en Argentina hay mucho para debatir”, comentó Mucci, a la vez que aseguró que nunca ninguno de sus programas tuvo tanta prensa como ese. Lamentó entonces que en televisión funcione más el escándalo que otras propuestas, a la vez que dijo que ese tipo de producciones, que priorizan las disputas y el escándalo no le interesan “para nada”.

La escritora contó que el programa Los siete locos fue cambiando y creciendo con el correr de los años y que fue incorporando el mundo de la plástica y el cine, entre otras disciplinas. “El programa va cambiando como va cambiando uno, el país, los temas. Probamos hacer debates y pasó por muchos períodos -explicó-. En algún momento hicimos entrevistas largas, y ahora hacemos entrevistas por bloques; pasamos por todos los horarios y tuvimos que ir adaptándolo. Lo que me gusta es que se renueva solo, como se renueva la cultura. La realidad es muy rica y te da mucho material, este momento es de mucha riqueza material”.

En la televisión, dijo Mucci, lo único que se puede hacer es brindar “un pantallazo”. “Aspiro a transmitir el interés por un libro, y que la gente que lo vio en el programa lea. Trato de no banalizar los temas pero sí hacerlos accesibles. Y también tengo un tiempo acotado, que es el de la televisión. Tenés que ser atractivo como para que la gente se quede a ver; esto te lleva cierto ritmo que a veces es difícil de conciliar. La cuestión es cómo trasladar el lenguaje de los libros al lenguaje de la televisión, algo que me lo sigo planteando”, expresó.

“La función del programa es guiar a la gente. Hay un factor de subjetividad y eso es inevitable; selecciono lo que me parece mejor. Nunca critico porque al que no me interesa no lo llevo; trato de divulgar lo que merece ser divulgado”, se sinceró.

Un equipo de producción la ayudar a preparar los programas. “Pero leer leo yo”, aclaró la escritora. “Nunca hablo de lo que no conozco, jamás. Entonces ese libro (que presenta) lo leí y lo leí bien y en general leí todos los anteriores. Si invito a un director de cine vi la última película y la anterior también la vi. (Un programa como Los siete locos) Lleva mucho tiempo de lectura, da mucho trabajo.

Entre otros temas, Mucci habló de libros de su autoría como La señora Lynch (Norma, 2000) y Leopoldo Lugones, los escritores y el poder (Ediciones B, 2009). Cabe aclarar que también es autora de Voces de la cultura argentina (El Ateneo, 1997), Divina Beatrice (Norma, 2002), La gran burguesa (Norma, 2003), y Pensar la Argentina (Norma, 2006).

Hacia el final, una persona del público le preguntó por la visión que se lleva de la Feria del Libro de Jujuy y su comparación con la de Buenos Aires. “Acá hay más verdad, la de Buenos Aires es enorme, hay de todo, creo que al crecer tanto perdió algo que tenía y que amaba (…). Creció tanto, se profesionalizó tanto la industria editorial (…); cambió mucho. Está desde Griselda Gambaro hasta Fort, es una feria de todo. Yo siempre voy, la cubro (periodísticamente), pero creo que perdió su esencia. Se mezcla la obra de un autor importante con la de alguno mediático que anda por ahí”.

Recordó que el año pasado dio una charla, en el mejor día de la Feria de Buenos Aires, un domingo a las 18; la exposición estaba repleta de gente y cuando llegó a la sale de la presentación, a la que concurriría a presentar a Griselda Gambaro, había apenas 40 personas, mientras que en los pasillos de la feria había miles. “El porcentaje de gente era tan insignificante que me pregunté: toda esta gente qué viene a buscar si tenemos a una de las máximas escritoras vivas, aquí (y no vienen a verla), qué viene a buscar. Creo que es una gran feria comercial en la que está todo mezclado”, remató.

Tras manifestar que tiene sus dudas de que una feria tan masiva acerque a la gente a la literatura, expresó que si viviera en Jujuy, impulsaría un espacio como el que conoció en Jujuy, en este viaje. “Me parece que es lo que hay que hacer; ésta es en serio, llega al corazón de otra manera”.

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