Alumnos del Colegio Martín Pescador se quitaron las dudas de cómo trabaja un escritor y de cómo se inspira al iniciar una obra

En un encuentro abierto y franco, el escritor Pablo De Santis (Buenos Aires), dialogó hoy con un grupo de chicos de 5to y 6to grado acerca de su experiencia como escritor, sus gustos por la lectura, y su modo de trabajo, entre otros temas. Los niños, en su mayoría del Colegio Martín Pescador, acompañados por la docente Romina Cabana, preguntaron de todo: “¿Qué te inspiró a comenzar a escribir? “, “¿qué edad tenías cuando publicaste el primer libro?”, “qué es lo que más te gusta de ser escritor?”, fueron algunos de los interrogantes que plantearon. La charla estuvo coordinada por Silvana Vargas.

Entusiastas, los chicos lanzaban sus inquietudes, una tras otra. Y De Santis, uno de los invitados especiales de la Feria del Libro Jujuy 2011, respondió punto por punto. Contó que comenzó a escribir a los 12 años y que habitualmente escribe mucho a mano y después lo pasa a la computadora. También, que su primer libro (de textos cortos) apareció cuanto tenía 22 años.

Reproducimos aquí extractos de los momentos más sobresalientes de la charla, en la que los chicos mostraron su interés por conocer más a fondo a un autor que, hasta este encuentro, sólo conocían a través de sus obras, de lecturas y de trabajos en clase.

¿En alguno de tus libros fuiste el protagonista?

-En general mis libros son historias imaginarias. Los libros se hacen con dos materiales: la experiencia y la imaginación. La falta de experiencia produce ciertas dificultades a la hora de escribir. Cuando uno tiene más experiencia es más fácil unir esos dos reinos.

¿Cuál fue el libro que más te gustó?

El que más me marcó fue el primer tomo de las obras completas de (Jorge Luis) Borges. Me lo regalaron cuando estaba en el secundario, lo sigo releyendo siempre; se le cayeron las tapas, está manoseado… una sola vez lo presté y sufría porque no me lo devolvían. Ese libro es como una reliquia que no me gusta prestar.

Y de tus obras, ¿cuál es la que más te gustó?

?Uno siente por un lado (que el libro que más le gusta es) el más reciente. El buscador de finales es un libro que me gusta porque plantea problemas acerca de lo que es la literatura, de lo que es escribir una historia, de mis recuerdos de cuando trabajaba como periodista en la editorial Abril donde se hacían 10 o 12 revistas, hay algo de eso que aparece en el libro. En una época, además, se escribía con máquina de escribir. De El último espía lo primero que apareció fueron historietas y eso me trae recuerdos de cuando era muy joven.

¿Por qué el cuento “Los Frascos” es tan corto?

El cuento corto es una forma bastante particular. Una extensión normal de un cuento tiene entre 4 a 10 páginas, tiene un principio, un desarrollo y un final. Los cuentos cortos es como si el lector ya conociera el principio y son casi como finales. Juega mucho con la sorpresa final: al ser puro final necesita algo sorpresivo para el lector.

–¿En qué universidad estudiaste?

–Estudié en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Trabajé desde muy joven y hacía la facultad cuando podía. Estaba todo el día en una redacción haciendo notas así que cuando podía hacía alguna clase y después abandoné. Me recibí más tarde, pero a los treinta y pico y no a los veinte y pico como es más natural.

–¿Qué te inspira a escribir libros policiales y misterio?

–Lo que me inspira seguramente es que en la casa donde crecí había una biblioteca donde había colecciones de historias policiales como Agatha Christie que a mí me encantaba. Leí muchísimas de esas novelas y me gustaba mucho ese mundo del misterio, del crimen, del detective, del modo de conversar; me gustaba la serie Columbo, una serie policial rara porque uno sabía desde el comienzo el nombre del asesino (…). Esas cosas me marcaron e hizo que me gustara el género policial, pero el fantástico también. Nuestros grandes escritores como Borges, Cortázar, Bioy Casares, Silvina Ocampo escribieron en estos géneros.

–¿Por qué el personaje está en primera persona?

–Me gusta contar en primera persona porque es más natural; porque hay un punto de vista. Pero, a la vez, genera dificultades en la narración. Cuando hay un narrador ese personaje tiene que ir conociendo todo lo que pasa, tiene que estar participando y eso es una dificultad para narrar, pero la literatura está hecha de las dificultades que uno elige para contar una historia. Escribir es inventarse dificultades. Me parece que en esa elección de los obstáculos está el encanto de escribir.

–¿Qué es lo que más te gusta de ser de escritor?

–Uno tiene que ser su propio jefe, poner su propia disciplina. Hay que ser un poco ordenado para poder escribir con todo ese mundo interior y lograr mantener a la familia y todas esas cosas. Pero por otra parte, me gusta disponer de mucho tiempo libre para estar con mis hijos; puedo trabajar en mi casa. En Buenos Aires, cuando uno está en un trabajo se pierde mucho tiempo en el transporte, ir al centro y volver lleva muchísimo tiempo. Volver a la casa a almorzar no existe por las enormes distancias, los embotellamientos. Así que lo que más me gusta es estar con mis hijos menores; los grandes ya están en otra cosa.

–¿Tenés alguna otra profesión o hobby además de escribir?

–Me gusta dibujar. Y en algún momento publiqué unos libros para chicos muy chicos con mis dibujos pero de una manera casi secreta. Trabajé muchos años como periodista e hice guiones de historietas.

–¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando estás por escribir un libro?

–Excelente pregunta. Generalmente alguna imagen. Un libro uno lo puede armar cuando empieza a usar ese argumento que a uno se le ocurre para expresar algo de uno mismo. Cuando escribía El Enigma de París, me di cuenta de que lo que quería escribir era la relación entre el discípulo y el maestro. Ahí, aunque ya tenía el argumento, pude escribir la historia pensando quizás en la historia de uno mismo.

–¿Cuál fue tu obra más premiada?

–El Enigma de París que ganó un premio Planeta y Casamérica.

–¿Cuánto tardas en escribir un libro?

Hay novelas como El buscador de finales que hice un borrador en algún aeropuerto, escribí el comienzo, lo dejé, lo retomé al tiempo y otros libros que los escribo de un tirón. La novela La traducción la escribí muy rápido. A veces tiene que ver con la extensión y a veces no, uno va cambiando; (por ejemplo) uno cambia el principio y hace que todo cambie.

–Cuando eras pequeño, ¿qué sueños tenías?

–Quería ser escritor, me gustaba mucho leer. Mis padres son médicos jubilados pero les gustaba la literatura y siempre habían visto la literatura como algo (quizás) de frustración, les gustaba leer y me transmitieron el amor por la literatura. Se leía mucho en casa y me transmitieron siempre que ni se me ocurriera ser médico. Querían apartarme de la medicina y así fui leyendo por la cantidad de libros que había en mi casa.

– ¿Por qué decidiste ser escritor?

–Se me aparecía como algo ideal, me gustaba mucho leer, fue un paso natural y como les decía fue con la lectura de libros de Ray Bradbury. Eso me atrajo. Y un modelo importante para mí fueron los poemas de Borges. Los cuentos no los entendía pero los poemas sí; entonces empecé imitando los poemas y así seguí.

Al terminar el encuentro, los chicos hicieron fila, libros en mano, para conseguir un autógrafo del escritor. Y De Santis, gustoso, firmó los ejemplares. Y después, paseó por la feria.

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